Justo al lado de Francia y a solo unos kilómetros de Andorra se encuentra la Cerdaña, un paraíso pirenaico tanto si deseáis practicar deportes de invierno como si preferís la contemplación a pie de sus paisajes naturales, tan tranquilos, tan relajantes, tan verdes, o bien admiraros por su riqueza románica y gótica. Todo un bello conjunto el de este valle que sin duda os ayudarán a disfrutar su ascensor panorámico y su funicular. Una escapada que querréis repetir.